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Archive for the Category »El Itacate «

Comiendo como Diosa Indígena en el Estado de México

El Estado de México vaya que tiene variedad, chavos. Aquí cada lugar al que vayan tiene algo nuevo…nada de variantes del mismo platillo… no, no, no todo nuevecito y voy a contarles un poquito de lo que pueden disfrutar en este fantástico lugar:

Toluca, por ejemplo, es famosa por sus dulces deliciosos y de muchas formas y sabores: limones rellenos de coco, cocadas, huesitos, macarrones, y mmmuchos más y, claro, claro por el deliciosísimo chorizo y longaniza. La gente del lugar la prepara de mil formas, pueden saborear todo tipo de antojitos: tamales, atole, gorditas, tacos, tostadas, pambazos.

También son famosas las tortas de Toluca de muy diversos tipos y la sabrosa garapiña que se vende en los típicos localitos de los portales.

Otro de los lugares que tiene una comida para chuparse los dedos literalmente, es Chiconcuac; es muy rica y variada aquí nos echamos la famosa barbacoa de borrego hecha con pencas de maguey y cocida en horno excavado en la tierra, el mole de guajolote, los mixiotes, tlacoyos, sopes y tamales. A mí, como ya saben, me encanta todo lo prehispánico y en este lugar, orgullosamente aún hay muchos platillos de origen prehispánico que se conservan, como mucha de la comida de este tipo, los ingredientes suenan raro…pero saben mmm, sí, sí como el “ahuautle” (huevera de mosco en chile verde con calabacitas que sabe como a pollo), “huauzontles” en mole, “yecacapac” (alberjones que son los chicharos maduros con nopalitos y chile), “chileatole”, “nacamole” (mole de olla con carne), “chitomole” (barbacoa en salsa verde con calabacitas), nopales, “quintoniles” y verdolagas en todas sus formas, dulces como el “macuacua” (varias clases de semillas cocidas con agua y piloncillo), tlapolole (maíz tostado con piloncillo), necuesquite (trigo tostado con piloncillo), xacualole (calabaza cocida con piloncillo), los famosos choales (tamales de huautli, alberjón y piloncillo). Ven, aquí hay para todos los paladares. También podrás darte vuelo con delicias como las carnitas, los pescados que vienen de sus criaderos como las truchas y las carpas empapeladas o en un estilo muy similar al pescado a la talla al que no te podrás resistir,… tiene un olor que encanta al paladar más exigente.

Como sus paisajes tan variados, existen desde luego igual cantidad de sabores distintos, como los que provienen de la tierra que acaricia el hombre, y aquí podemos mencionar los nopalitos en chipotle, el huitlacoche en quesadilla (que aquí sabe diferente, sabe a manos mexicanas que cultivan la tierra) o con crema, la flor de calabaza, los hongos silvestres que se sirven en una jugosa y humeante sopa, las chalupas que se preparan con frijoles y a veces las encontrarás con habas; para el desayuno te recomiendo los sensacionales tamales que parecen tener un sabor y método de preparación diferentes en cada pueblito. Y, por favor no dejes de probar los deliciosos quesos rancheros y los requesones que a veces se sirven en hoja de maíz. Como dice un gran amigo ¡¡Aca…baras!!!

Ahora que si de bebida se trata pues aquí te puedes aventar un mosquito de Toluca, que es licor muy dulce hecho a base de frutas, la preferida es de naranja. ¡Sólo un mosquito por favor!, es súper engañoso… te lo digo por experiencia… y hay que saborear los licores de frutas que se preparan magistralmente en Tenancingo, y claro una cantidad bárbara de curados de pulque, los tepaches y atoles; y para los prefieren el muy válido “sin alcohol” aguas frescas de frutas, de chía y de horchata; o la clásica agua de lima de Ixtapan de la sal.

En fin que el Estado de México tiene mucho que hacer, mucho que comer y mucho que beber… ¡¡Aaacabaramos!!

Bienvenido hijo amado, bienvenido a Tepic

Cada vez más se está volviendo una tradición que al llegar a mi ciudad me reciba mi viejo, el padre de La raza de bronce, que con su cara afilada y actitud pensante pareciera emerger desde Los balcones que hay entre el Sanganguey y el Cerro de San Juan conmovido ante mi regreso.
Con una Serenidad paciente me espera orgulloso a la entrada de la ciudad, siempre vigilante de las Almas que pasan parado en su estrado de bronce, buscando entre los recién llegados esa alegría mezclada con un aire de alivio que solo provoca el regresar a tu casa.
Pareciera decirme En voz baja, en un tono de exacta ternura; te he estado esperando y he resistido aquí tardes lluviosas y días soleados desde mi Plenitud solo para tenerte a mi lado. Siempre esperándote con la incertidumbre de no saber de ti, venciendo mis miedos, calmando mi dolor y alimentando la ilusión.
Ansioso desea saber de esas tierras Místicas que están más allá de nuestro cielo, lugares que seguramente se comparan en belleza a nuestra amada tierra, La amada inmóvil, pero que nunca cambiaria. Ansioso de conocer detalle a detalle las narraciones de mi huida.
Con su Lira heroica, pregunta hasta donde me han llevado mis veloces pasos, como queriendo encontrar consuelo de sus fatigadas caminatas y añejas conquistas. Conquistas que lo llevaron a los cuernos de la luna y al Éxtasis que provoca la cima de las montañas con tardes azules.
Y yo le contesto como El bachiller de la escuela de la vida, como su alumno más avanzado con la esperanza del niño que espera tener los argumentos para que su padre quede satisfecho de los resultados del viaje, deseando responder con la eficacia de El arquero divino esperando mantener mi estatus de libertad para mi próxima huida.
“He viajado por los caminos marcados y he aprovechado para también marcar mis propias pisadas en Los jardines interiores de lugares desconocidos. He estado flotando en El estanque de los lotos hasta llegar al rio de las turbias aguas solo mantenido a flote por la verdad”.
“He sido un buen hijo y jamás negué tu paternidad, siempre fiel a Mis filosofías, estoy aquí de regreso y aunque me vuelva a ir, nunca cederé a las propuestas de El diablo desinteresado; o de falsos caminos. Por más lejos que vaya y por más maravillas que encuentre siempre volveré a ti”.
“No he descubierto las Perlas negras, pero he estado al borde del límite, en lugares inimaginables de Elevación, llenos de mañanas azules que presagian días soleados para terminar en crudos inviernos con arroyos desbordados por fríos deshielos que arrasan las flores”.
“El éxodo y las flores del camino me han llevado por caminos de excitación casi insostenible y por senderos de Gratia plena, sometido a fuerzas tentadoras que me empujaban mi barca cada vez más lejos, cantos de sirena que como dardos envenenados iban dirigidos a mí”.
“Ellos, se han quedado atrás y yo estoy aquí frente a ti padre querido, baja tu libro, abre los brazos y dame un fuerte abrazo, estoy aquí, soy tu hijo, abrázame fuertemente como si quisieras plasmar tu corazón en mi pecho”.
Chefzote

Huidas al rescate… Comida de Chef en el camping

Últimamente hemos andado del tingo al tango… acampando la mayoría de las veces, y muchos de ustedes nos han enviado sus historias (todas muy buenas, caray) y nos hemos dado cuenta que cuando acampan…¡¡comen atún y atún y atún!! Están mal, mis chavos.
Un buen campista no se niega el gusto de comer platillos de chef, no, no jamás. Si fuera así YO, tragona número uno, jamás acamparía.

Obvio que para comer bien hay que tener todo el equipo (del que ya les hablé en ocasiones anteriores) y, para que hagan de su próximo campamento todo un deleite y empiecen a hacerse expertos en esto de la comida rústica.

Las comidas más básicas, como por ejemplo tocino y huevos, o un pescado frito que ustedes mismos hayan pescado, son deliciosas cuando se cocinan en una fogata. Y con un pequeño plan, pueden ser más creativos con sus comidas.

Necesitarán una sartén, una cacerola y una cafetera. Una cocina de propano les dará más flexibilidad. No lleven platos desechables, y sólo acarreen la menor cantidad posible de papel de aluminio y de plástico, porque de lo contrario tendrán que volver a su casa con esos productos que no son degradables. En lugar de eso, empaqueten tazas y platos esmaltados, cubiertos baratos, cucharas de madera y espátulas, ya que todos ellos pueden usarse más de una vez. Y aquí les va una buena receta súper tradicional de los campistas profesionales que pueden hacer en cualquier lugar donde decidan viajar.

Precisaremos (ja, es la palabra dominguera de este número): piezas de pan partidas que pueden prepararlas en casa y envolverlas en una bolsa que después será la bolsa de la basura, 1 paquete o lata de frijoles, un poco aceite de olivo, chile serrano picado; este llévenlo completo aguanta mucho los viajes; queso manchego rebanado (gouda, chihuahua, Oaxaca recién sacados del refrí y no tendrán ningún problema), sal y pimienta, tocino, cebolla picada que igual que el chile son ideales para llevar al camping porque duran, jitomate molido que puede ser de lata y jugo de limón

Ateeención chavos, no la vayan a regar. ¿Cómo se prepara?: mezclen (revolver con movimientos circulares) la cebolla, el jitomate y el chile con un poco de aceite y el jugo de limón, sal y pimienta al gusto; frían (poner en una superficie caliente) el tocino sin dorarlo demasiado; lo pican (acción de cortar en cachitos algo) y ahí lo dejan tantito. Sofríen (ósea no lo frían del todo, la cebolla se pone transparentosa cuando esta sofrita… si se les pone negra pus ya se pasaron) con aceite un poco de cebolla en un sartén (utensilio de cocina que usan las mamás a cada rato); agregan los frijoles y mezclan (de nuevo acción de revolver con movimientos circulares… circulares significa círculo, no de un lado a otro) Untar frijoles en cada mitad de pan y colocar una rebanada de queso encima. Poner sobre el sartén seco (significa limpio) cada pan, a fuego mediano (ósea nivelar el fuego de la cocineta o de la fogata, o del anafre o del cerillo o lo que sea que usen); cuidar (significa no perder de vista con alguna tontería lo que se les ha encargado= pan) que no se dore demasiado el pan (esto quiere decir que no se les vaya a poner negro porque entons se les quemo). Cuando empiece a emblandecerse (aguadarse tantito), agregar el tocino picado.

Tip de la comedera: acompañen su deliciosos molletitos con una taza de chocolate o un vaso de leche. Si por la noche van a quedarse a contar historias de terror alrededor de la fogata, rocíen con vino el queso y le dará un sabor exquisito. Recuerden que no están cocinando en el horno de su mama, así que el queso difícilmente llegara a derretirse pero por ello les hemos dado el orden que deben seguir al preparar los molletes… el queso quedará en su punto.

Para los que lo hacemos como una forma habitual de viajar, el camping es una sensación difícil de explicar en palabras. Durante el día se comparte un paseo, una caminata, deportes, contacto con la naturaleza. Y durante la noche, duermes con tu familia o amigos bajo las estrellas, pero en serio.
Para los que aún no se animan, el próximo fin de semana puede ser una excelente oportunidad para descubrir esta vivencia, cuidando el bolsillo.

Si conocen más recetas para el camping….¡¡bienvenidas!!

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